lunes, 20 de agosto de 2012
Demostración en Edogawa, Japón (1975)
jueves, 10 de mayo de 2012
Libro Aikido Fondamental
domingo, 5 de febrero de 2012
Doshu Kisshomaru Ueshiba en el 30 aniversario del Aikikai de Italia. Roma 1994
martes, 13 de diciembre de 2011
Póster del Cursillo Internacional de Aikido FIN DE AÑO 2011 - Kitaura Yasunari Shihan

En la parte superior encontramos dos fotografías de O Sensei realizadas por el Maestro Kitaura en el verano de 1964. En la parte central podemos ver 2 cartas dirigidas a Kitaura Yasunari en japones con su traducción en el lateral. La primera fue escrita el 27 de diciembre de 1961 por Ueshiba Morihei, Primer Doshu. La segunda tiene como fecha el 4 de marzo de 1990 y la escribió Ueshiba Kisshomaru, Segundo Doshu. Por último, comentar las imágenes de la parte inferior del póster donde se pueden ver algunas de las primeras clases del Maestro Kitaura allá por el año 1970 en España.
martes, 6 de septiembre de 2011
"Kimusubi, principio de Aikido"

Aikido, creado por Morihei Ueshiba (1883-1969), es, como se conoce hoy universalmente, una de las artes marciales modernas más sobresalientes del Japón, y su fundación es algo posterior a la creación de Judo por Jigoro Kano, mucho más ampliamente conocido difundido que Aikido. Jigoro Kano admiró realmente el arte de su colega más joven, Morihei Ueshiba, hasta llegar a decir que “esto es lo que verdaderamente encarna el espíritu de Judo como yo lo concibo”.
Junto con Judo, pero en otro sentido que éste, Aikido ciertamente encarna la esencia del verdadero Budo (las artes marciales) del Japón. A diferencia de Judo, que incorporando el sistema de competición prevaleciente en los deportes occidentales se convirtió en una de las pruebas olímpicas, Aikido no adopta este sistema perseverante en aquella forma tradicional de práctica, que lo aventaja, al menos, en los dos puntos siguientes: el poder conservar la pureza formal y, sobre todo, el poder concentrarse en la esencia, el sentido interior, que es nuestro verdadero tema que ante el interés por la victoria a toda costa podría alterarse, marginarse o eliminarse.
Pero, no es únicamente en su forma de entrenamiento lo que Aikido conserva de la tradición autóctona, ni mucho menos. A medida que se acumulan nuestras experiencias y se enriquece nuestro conocimiento, quedamos cada vez más maravillados por lo profundo que es el enraizamiento de Aikido en la tradición de Budo y de la cultura en general de nuestro país, no sólo en su aspecto formal y técnico, sino también en el teórico-filosófico y la cosmovisión que lo sustenta. Nos damos cuenta de que lo que fundamenta cada detalle de subsistema técnico y de su modo de desenvolverse no es sino, en lo principal, lo que caracteriza la técnica tradicional de la espada japonesa. A pesar de esto, no obstante, Aikido ha superado admirablemente toda esta tradición al mismo tiempo. Y esto es cierto, más que en ningún otro aspecto, en lo que respecta a su contenido, su espíritu. Aikido no abandona, como su modalidad, la forma de combate: es un arte marcial, es una disciplina de Budo. Sin embargo, no es, en su esencia, un simple arte marcial. Conservando rigurosamente su forma, su disciplina marcial, se ha transformado desde dentro en algo nuevo, diferente. ¿Qué quiere decir esto?.
En Aikido existe un importante aspecto del que carece cualquiera de las artes marciales tradicionales que constituyeron sus fuentes, así como de las modernas, practicadas hoy en el mundo entero (Judo, kárate, Kendo, etc.): es lo que constituye su principio, aiki, armonizar o, más explícitamente, unificar ki (=energía mental y física). El mismo principio es llamado también -y más técnicamente-kimusubi, que he preferido utilizar en esta charla. En comparación con este último termino, la palabra aiki tiene un significado más amplio y filosófico. Pero, ambos términos son aproximadamente sinónimos. El pensamiento y práctica de resolver el conflicto por medio de unificar ki, y no oponiéndolo, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la distingue de las demás. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y técnica superiores, trata de unificar el propio ki con el del otro, estableciendo un vínculo directo entre el propio centro vital, hara, y el del otro y así reducir la inicial dualidad a una unidad— este procedimiento singular llamamos kimusubi, el establecer el nudo o unión de ki. Esto, sin embargo, tiene un contenido y proceso muy concreto, real, y, por lo tanto, no tiene nada común con una vaga metafísica soñadora con un romanticismo sentimental o, menos aún, con una hechicería. La realización de este principio, su concreto desarrollo constituye precisamente el sistema técnico rigurosamente elaborado de Aikido, que nos fascina por su eficacia, riqueza, elegancia, pureza y coherencia. Consideramos que Aikido pertenece a aquellas pocas actividades humanas que son rigurosamente gobernadas por sus propios principios de proyección universal. Su asimilación aceptable requiere, por supuesto, una práctica asidua y prolongada según el método correcto. Kimusubi, establecer la unión de ki, significa que, previendo una fracción de segundo antes del ataque del otro, uno trata de armonizar con él en lugar de oponerse contra él. No luchar, ni contener. Por no contender, no solamente no choca con el otro, ni lo daña, sino, al contrario, dócilmente se le adapta y le sigue. Es decir, en este momento desaparece o muere el propio yo, por decirlo así. Sin embargo, en realidad el sujeto que ejecuta esta acción a primera vista completamente pasiva de obedecer a la intención del otro, no es sino el propio yo (el centro vital), firme y decidido del atacado. De modo que éste, por medio de obedecer con docilidad a la energía dirigida del atacante se convierte en el núcleo dinámico del conjunto. El que domina ahora la situación con absoluto señorío es el atacado. El fenómeno llamado combate, esta especie de vida sumamente activa, gira en torno a él. Pero, su naturaleza se ha transformado; ya no encierra en su entraña aquella pugna hostil. Al contrario, todo emana con serenidad desde el centro. El caos agitado desaparece, y nace un nuevo cosmos armónico.
Esta inversión de la situación no se produce por primera vez al final del proceso, sino al comienzo del proceso, al instante mismo del contacto entre los dos. En realidad, incluso cabe decir que ella se produce “antes del combate”, anterior a todo proceso combativo que se desencadena en el espacio-tiempo real. Esto es real en el caso, de un auténtico experto. Pero, muchas veces en la mano de un inexperto cae en una fantasía sin fundamento. Por tanto conviene elaborarlo paso a paso en un estudio concreto. Un tipo de ataque hoy poco habitual como apretar la muñeca del otro (antaño tuvo sin duda su mayor sentido práctico cuando los hombres llevaban armas blancas), pero que en Aikido forma parte de uno de los ejercicios básicos, ofrece un medio excelente para este motivo. Aquí no podemos entrar en detalle, pero una respuesta correcta a este ataque hace que la fuerza agresora quede completamente integrada en la estructura dinámica del agredido centrada en su hara, el centro vital suyo situado en el abdomen inferior. Mediante ejercicios sumamente simples uno puede experimentar el proceso con palpable claridad. Dentro de la estructura dinámica total o, según la expresión más usada de Aikido, dentro de la corriente global de ki, la parte apretada se convierte en el conducto del ki que fluye: el ki del atacante y el otro del atacado que sale del propio centro. Un principiante comienza por aprender, junto con la respiración regulada, a crear la firmeza en su centro al mismo tiempo que relajarse en el resto (los hombros, codos, etc.) con el fin de no obstruir sino dejar fluir libremente suki, con naturalidad. Aquí se ve con claridad el sutil cambio producido en el carácter del combate.
Más que en cómo liberarse de una agresión, su interés se centra en cómo recuperar y procurar mantener la unidad de ki, que hay que dejar fluir y expandirse libremente. La mente, la respiración y el movimiento corporal se asimilan y se hacen uno. El centro de atención claramente se desplaza hacia otro lado que el puramente físico y material sin que se desconecte de él. La acción ya no es un mero ejercicio físico, sino psíquico o espiritual ya que requiere una mayor concentración y lucidez mental. Sin dejar de ser una actividad intensamente física, la de Aikido adquiere un carácter netamente distinto por ser vista y tratada desde dentro, como un fenómeno energético fluido, como un fenómeno de ki, que, por su naturaleza está más cerca a nuestra mente que nuestro cuerpo y que, por tanto se identifica, en cierto modo, con nuestro ánimo, pensamiento y voluntad, considerados como una fuerza real. Siendo una actividad corporal, Aikido se hace paradójicamente incorpóreo en este sentido. Una preponderancia física que da reducida a segundo término. Un principiante tiene que atravesar una etapa relativamente larga antes de adquirir este sentido de trabajar con ki y no con una fuerza muscular. En Aikido no tratamos nuestro cuerpo como una determinada masa con un determinado peso —una de las razones de no acogerse en Aikido al sistema de pesos diferenciados adoptado en otros deportes—, sino como un flujo dinámico, como una vida misma en su estado vivo y activo en su espacio, en su ambiente, donde se encuentran también otras vidas activas. Visto así, un combate se presenta como un esfuerzo de organizar su propia vida en medio de otros flujos vitales v dinámicos. El espacio lleno de flujo vital, y el yo que es otro flujo vital, —la relación de combate se reduce, desde el punto de vista del sujeto interesado a este es quema esencial. Por consiguiente, el dualismo, a primera vista irreductible, se reduce a una actividad o vida fundamentalmente autónoma, en la que participan, cada uno a su manera, todos los demás. Lo dicho acerca de una cogida de mano, se aplica exactamente también a otros tipos de ataque como por ejemplo, un golpe de espada. El cambio que se produce entre las dos formas de ataque, a primera vista grande, se reduce al mínimo cuando son observados ambos fenómenos como un flujo de ki. Su paso no es discontinuo, sino continuo y gradual.
Como acabamos de ver, si una acción llamada combate está gobernada desde el principio hasta el fin y en cada instante de todo su proceso por el principio llamado kimusubi, unión de ki, se comprende con facilidad que ya no se trata de la superioridad física o técnica lo que realmente cuenta aquí, entendiendo por “técnica” en sentido usual, o sea, una habilidad mecánica. Para afrontar una puñalada, por ejemplo, nuestro problema real no consiste tanto en elaborar una destreza técnica para evitarla —en este caso nunca se establece la unión de ki, como en lograr establecer el kimusubi con este flujo energético. Es una cuestión de percepción y entendimiento a la vez que de captación y comunicación en un nivel más profundo que en los planos meramente físico, psicológico e intelectual. Es una captación radical. Y el cuerpo bien entrenado responde de forma natural y espontánea a esta captación. Como hemos visto, la atención de un practicante de aikido se dirige, más que hacia fuera, hacia dentro de sí mismo. Pero, con el fin de evitar un malentendido conviene insistir que el no ignora en modo alguno de la seriedad de su situación real de estar frente a un enemigo que le ataca. Pero, lo capta desde dentro, desde su núcleo, su raíz, lo capta radicalmente. Su captación es esencial, no meramente física o superficial. Y, por otra parte, para realizar esta captación esencial y radical, él mismo tiene que partir de su propia raíz, de su profundidad. Tiene que actuar de forma esencial y radical, de tal manera que antes debe sumergirse en sí mismo hasta llegara su estrato más profundo y encontrar allí su último reducto inherente para poder desarrollar su acción contundente. Una captación radical es únicamente realizable desde este centro. En realidad, al descender hasta aquí, no sólo encuentra su propia fuente de acción, sino también la del otro. Ambas se encuentran aquí unidas. Un mínimo síntoma de cambio en la acción del contrincante se detecta, por tanto, con transparencia e inmediatez. Y esto no es sino el sentido de kimusubi.
Una de las actividades más sangrientas y, por tanto, más reales en el sentido físico y vital como un combate —no nos referimos a una competición deportiva con sus reglamentos, sino a un duelo— se interioriza profundamente de esta manera. Sin embargo, la interiorización se distingue fundamentalmente de una meditación o una oración o un pensamiento filosófico por permanecer en medio de una acción violenta llamada combate. Pertenece, pues, francamente más a la vida activa que a la contemplativa.
Comprendemos, sin embargo, al mismo tiempo, que esta acción misma se ha convertido en una especie de meditación en algo que nos cuesta distinguir de ella. Y de esta manera el combate se ha superado paradójicamente a sí mismo. El Budo ha dejado de ser un acto salvaje y destructor, y se ha hecho creativo y espiritual. Morihei Ueshiba llamó a este Budo creativo “Takemusuaiki’. La vida activa se ha hecho a la vez contemplativa.
Una vez comprendida esta actitud básica que constituye el principio de Aikido, se comprende al mismo tiempo que ella ya no se restringe a una relación de contienda entre un individuo y otro o entre uno y múltiples. Trasciende a este nivel en cierto modo trivial, y alcanza una dimensión más importante y general. Pues, lo que es válido en un combate individual lo es también en una relación establecida entre un individuo y el conjunto de su mundo circundante, esto es, la Naturaleza, el Universo. Aquella misma actitud requerida en un combate define igualmente la vida de un hombre ante y en su mundo. El problema es, pues, esencialmente del hombre que se encuentra en su mundo. No la esclavitud o perdición, sino la libertad y plenitud del hombre, por un lado, y su situación armónica en su circunstancia, por otro; éstas son dos premisas que a menudo se contradicen y nos plantean problemas de difícil solución. Pero, la libertad y plenitud del hombre es únicamente posible cuando su situación en su circunstancia sea armónica; o sea, la última premisa es la premisa de la primera. Y el desarrollo saludable de la circunstancia o del ámbito humano y natural es la premisa de todo lo demás. En definitiva, el proteger y alentar la vida en su ambiente idóneo, en sentido amplio y elevado al mismo tiempo, es lo que se puede considerar la tarea del hombre más necesaria y urgente en este momento. Y esta tarea es justamente la que consideró suya también el creador de Aikido Morihei Ueshiba.
Pero, desde el punto de vista filosófico o epistemológico, Aikido nos ofrece una sugerencia sumamente interesante para resolver un problema serio y difícil: llenar el abismo y realizar una unificación entre el sujeto y el objeto o entre el yo y el mundo exterior sin acudir a recursos falsos como una “proyección subjetiva”. Es un intento atrevido, a primera vista irrealizable, de encontrar una unidad íntima y radical entre el yo y el otro, reconociendo y respetando clara y rigurosamente su objetividad. ¡Y Aikido lo consigue con una ingenuidad y sencillez asombrosas!.
domingo, 23 de enero de 2011
Morito Suganuma
Para todo aquel que lo necesite, he comentado los aspectos que considero más relevantes en el vídeo. Espero que os sirva.
Los 12 primeros minutos: calentamiento, con explicaciones de la forma correcta de realizarlo.
martes, 15 de junio de 2010
Exhibición de Kisshomaru Ueshiba (1.989)
martes, 23 de marzo de 2010
La Maestría del Aikido
sábado, 13 de marzo de 2010
Masamichi Noro
Veamos 2 vídeos del Maestro Noro:
sábado, 6 de marzo de 2010
Demostración de Kisshomaru Ueshiba: 33º All Japan Aikido
martes, 29 de diciembre de 2009
New York Aikikai 20th aniversary demo (II)
domingo, 11 de octubre de 2009
Katsutoshi Kurata Sensei

A continuación os dejo unos vídeos de este maestro, que han sido editados y subidos a Youtube por Hadronica como podéis ver tiene un Aikido suave con una gran intencionalidad didáctica.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Libro: El espíritu del Aikido (K. Ueshiba)
viernes, 4 de septiembre de 2009
Akira Tohei Shihan 8ºDan

A continuación aportamos su biografía, que hemos traducido de la Wikipedia en inglés, adaptando algunas cosas:
Akira Tohei (20 Agosto,1929-2 julio,1999) fue un profesor de Aikido japonés. Ostentó el título de 8ºDan en el Aikikai.
Comenzó su práctica de Aikido en 1946 bajo la instrucción de Koichi Tohei, que seriía después instructor jefe en el Hombu Dojo. Desde 1956 practicó bajo la instrucción directa de Morihei Ueshiba. En 1953, Ueshiba le pide que acompañe a su hijo Kisshomaru, en un tour por los Estados Unidos. Cuando el viaje de tres meses terminó en Hawaii, Tohei se quedó nueve meses más, y enseñó Aikido por las islas de Hawaii. En su vuelta a Japón, se unió al personal instructor en el Aikikai Hombu Dojo.
En los siguientes ocho años, además de su clase en la central, fue también instructor en varias universidades japonesas, así como el ejército y la marina nipona (llamadas después de la guerra "fuerzas de defensa")
En 1956 el Aikikai le otorga el título de Shihan. En 1972 fue enviado a America como instructor jefe del club de Aikido de Illinois, donde organizó la federación de Aikido del Medio Oeste, centralizada en Chicago. Con la creación de la Federación Estadounidense de Aikido, en 1976 fue nombrado instructor jefe del medio oeste. Tohei fue nombrado 8ºdan en 1989.
Os proponemos dos vídeos de este Maestro, uno del año 1984, donde podemos apreciar un Aikido muy técnico y un Maestro paciente y relajado, y otro de 1992, donde realiza distintas variaciones sobre Irimi-nage.
miércoles, 17 de junio de 2009
11th All Japan Aikido Demonstration

Los Maestros que aparecen son:
1ª parte: Koichi Tohei, Mitsugi Saotome, Shoji Nishio y Seigo Yamaguchi.
2ª parte: Hiroshi Tada, Sadateru Arikawa, Kisaburo Osawa y Kisshomaru Ueshiba.
A continuación os pongo las 2 partes de las que consta el vídeo:
Parte 1
A destacar:
Minutos 0:26 a 0:45.- El randori de Koichi Tohei, realizado contra 6 Ukes.
Parte 2
sábado, 13 de junio de 2009
47º All Japan: Moriteru y Mitsuteru Ueshiba
El All Japan Aikido demostration es un encuentro anual que se realiza en Japón, y donde se realizan muchas demostraciones del Aikido de varios maestros y escuelas. Este año se ha celebrado la edición 47 de este evento.++++++++EDITO+++++++++++++
domingo, 17 de mayo de 2009
Nobuyoshi Tamura
El Maestro Nobuyoshi Tamura es discípulo directo del fundador del Aikido, Morihei Ueshiba y actualmente ostenta el grado de 8º Dan de Aikido, otorgado directamente por Kisshomaru Aikido, hijo de O Sensei.Vídeo 1
Vídeo 2
miércoles, 18 de marzo de 2009
Franck Noël Sensei



viernes, 13 de marzo de 2009
Exhibición de Kisshomaru Ueshiba

martes, 27 de enero de 2009
Aikido con chaqueta y corbata
Ya hemos mencionado en alguno de los post del blog las posibilidades que tiene el Aikido para ser usado en defensa personal. No se si ésta fue la razón de que algunos de los máximos representantes del Aikido , ya en el año 1952, hicieran un video como el que os presento a continuación. En él aparecen Kisshomaru Ueshiba, Koichi Tohei y Tadashi Abe vestidos con chaquetas y corbatas. Me recuerda a un video de hace ya bastantes años en los que salían los jugadores de la Selección Española con trajes de Galerías Preciados (creo que era este centro comercial si no recuerdo mal) jugando al fútbol. Incluso tengo en mi retina a Arconada haciendo un escorzo en el aire para coger el balón. Espero que os resulte curioso e interesante.

